Sepúlveda: Del relax de las Hoces a la Fiesta del Diablillo, una Ruta Inolvidable
¡Hola, familia rutera! 🚐☕
¿Hay algo mejor que abrir los ojos dentro de tu camper sabiendo que estás en uno de los pueblos más bonitos de España? Hoy os cuento nuestra última parada en Sepúlveda, una experiencia que empezó con la paz de la naturaleza y acabó con el subidón de una de las fiestas más curiosas de Segovia.
Veníamos de recorrer las impresionantes Hoces del Río Duratón. Después de un día de senderismo, buitres leonados y paisajes que te dejan sin aliento, decidimos que Sepúlveda era el lugar perfecto para descansar los motores y pernoctar. Y qué acierto, amigos.
Un despertar de cuento y desayuno en la Plaza
Dormir aquí es sinónimo de tranquilidad absoluta. Nos despertamos con las pilas cargadas y, como buenos furgoneteros disfrutones, nos fuimos directos al corazón de la villa: la Plaza de España.
No hay nada como sentarse en una terraza de esta plaza porticada, pedir un café caliente y un buen dulce local, mientras admiras la fachada del castillo y las murallas. El pueblo empezaba a despertar con nosotros, o eso creíamos…
Piedras con historia: Iglesias y Miradores
Con el estómago contento, nos lanzamos a «perdernos» por las callejuelas empedradas. Sepúlveda es un museo al aire libre. Subimos hasta la Iglesia del Salvador, una joya del románico que te transporta al siglo XI, y nos asomamos al Santuario de la Virgen de la Peña.
Las vistas desde los miradores son espectaculares; se ve el cañón del río abrazando al pueblo. Es el momento perfecto para sacar la cámara y dar envidia sana en Instagram. Pero mientras paseábamos entre tanta historia medieval, notamos que el ambiente empezaba a cambiar. La gente salía a la calle, se escuchaba murmullo, risas… algo se cocía.
¡Las 12:00 y el estallido de la Fiesta! 😈🎉
Y entonces, ocurrió. Justo cuando el reloj marcaba las 12:00 de la mañana, la calma medieval se rompió de la mejor manera posible. ¡Nos habíamos topado de bruces con el comienzo de las Fiestas de los Toros y el Diablillo!
De repente, la música de las charangas inundó las calles, los cabezudos empezaron a correr detrás de los niños y la alegría se apoderó de cada rincón. Es esa magia de viajar en camper: no tienes horarios y las mejores experiencias te encuentran a ti. Pasamos de la contemplación del arte románico al baile y al vermú torero en cuestión de segundos. El ambiente es contagioso; es imposible no unirse a los locales que celebran con tanta pasión la llegada de San Bartolomé.
Si buscáis una ruta que combine la naturaleza salvaje de las Hoces, la cultura de un pueblo histórico y la diversión inesperada de una fiesta popular, Sepúlveda tiene que ser vuestro próximo destino.
¡Nos vemos en la carretera (o bailando en la plaza)! 🚐💨

Mascotas
Si..

Parking
Si. Hay un aparcamiento amplio en la parte baja del pueblo no muy lejos del centro.

Agua
No.

Vaciado
No.

Internet
La cobertura de internet es buena.

Aseos
No.

Electricidad
No.

Duchas
No.

Lavandería
No.











